domingo, 11 de noviembre de 2012

Un mundo de tres.


C.1.-
Antes de empezar a escribir estaba tomando un riquísimo baño en mi jacuzzi , con burbujas y aromas de melocotón. Mientras, sonaba Mozart de fondo  e imaginaba como iniciar esta interesante historia.
Ahora que acaba de empezar de una manera muy fina, decirte que nada de esto es cierto. Estaba yo, tan tranquila enjabonándome mi pelirrojo pelo rizado, cuando la batería de mi Blackberry se acabó y con ella dejo de sonar A Little Less Conversation del Rey. Mientras el agua corría por mi cuerpo y con ella los restos de champú  barato que quedaban por mi pelo, me daba cuenta de la cantidad de grasa que sobraba en mi cuerpo. ¡Oh si, que típico! dirás tu que estás leyendo esto. Una chica de dieciocho años preocupándose por su peso, pero créanme, que en este año, lo menos que me ha preocupado, es eso.  Continué con el jabón del cuerpo, llegue a mi tobillo derecho y me di cuenta de que mi tatuaje había vuelto a crear costra. Inmediatamente pensé en el coñazo que sería tener que ir de nuevo a repasármelo. Al segundo me di cuenta de la estupidez que acababa de pensar. Me lo repasaría Fran, sería todo un placer volver a ver a ese madurito tatuador encimismado con mi tobillo y haciendo como siempre de mi psicólogo personal. Supongo que te preguntarás que clase de relación tengo yo con mi tatuador como para contarle mi vida, o más bien pensarás que clase de vida tengo yo, como para írsela contando a un tatuador y que acabe interesándole. 
Mi tatuaje. Sí, una buena forma de empezar a darle forma a esta pintoresca historia. Eikom. Verónica en griego. ¿Qué quién es Verónica?  Ahora lo sabrás.

C.2.-
8 de Marzo del 2012.
19.00 horas.
Mi madre y yo nos dirigíamos a una farmacia cercana, necesitábamos descartar posibilidades. Era o eso o un quiste en un ovario, y la verdad no sé que sería mejor.  Llegamos a casa, yo intentaba mantenerme ocupada para que mi madre no me dijera de hacérmela. Quizás se le pasaba por alto, con un poco de suerte se  le olvidaba y… pero que va. Una hora exacta después de haber entrado por la puerta ya estaba mi madre en el baño con las instrucciones en la mano. Me baje las braguitas, unas rojitas muy monas por cierto, y ahí estaba la compresa manchada de sangre que demostraba que mi cuerpo era raro de cojones.  Mi madre me explicó que tenía que hacer. Lo hice. Al cabo de unos minutos… sí. Estaba embarazada.
No sé ni como reaccioné en ese mismo momento. Mi madre con una sonrisa nerviosa me explico lo que haríamos a continuación. Iriamos a una clínica especializada y abortaría. Así sin más. Le dije a mi madre que me parecía una idea estupenda. Por esos momentos yo solo era una chica de diecisiete años que no sabía que hacer con su vida, mucho menos sabria cuidar la de un bebe. Ahí quedo la cosa, entre cuatro paredes del baño. No le dijimos nada a mi padre. Quedaría entre ella, yo y un test de embarazo de 12´95 euros.  Me fui a la cama. No recuerdo si pude dormir o no. Solo me di cuenta que hacía muchas noches ya no dormía sola.

9 de Marzo del 2012.
7.35 de la mañana.
Era un viernes cualquiera, excepto porque al levantarme de la cama sentí unos nervios en la  boca del estomago. Tenía un secreto enorme que no podía contar a nadie. Llegue al instituto como un día más, con una sonrisa en la cara. Inglés a primera hora. Le pase un cacho de papel a mi mejor amiga en el que decía: Me gusta Aday. Sé que estarás pensando: ¿¡Estas embarazada  y lo único que se te ocurre contarle es que te gusta un chico?! Creeme, este chico también trae tela en la historia. Llego la hora del recreo. Sin entender porqué Aday apareció de la nada y se sentó también en el suelo junto con mi mejor amiga y conmigo. Por cierto, ella se llama Marta.  No dijimos nada, más bien hice como si no estuviera allí. Llámalo vergüenza, o llámalo equis. Aún hoy no entiendo porqué carajos no le hable.
14.30 horas.
Baje la rampa del instituto con mi mejor amiga, miré hacia el aparcamiento y allí estaba, mi madre, puntual. Algo tan poco normal en ella como en mi. Llegué al seat, abri la puerta y me percaté de que mi abuela también estaba allí. Me miro y me dijo que esta tarde ibamos a ir a un ginecólogo privado. Llegamos a casa, las tres empezamos a hacer cálculos. Decidimos dejárselo a los profesionales. A las cinco salimos de casa, teníamos cita a las cinco y media en un ginecólogo que más que profesional parecía ilegal. Pero no, eran ilusiones ópticas mias, tenia su titulo y también nos cobro como todo un profesional ,120 euros de consulta. Bueno, traspasé la puerta de madera y el recibidor me estaba esperando. Un enorme sillón beige con unos chiquitines cojines en marrón oscuro estaba llamándome para que me sentara. Me senté, a los cinco minutos apareció un hombre alto, gordo y calvo. Con una barba canosa y que no dejaba de mojarse los labios con la lengua. Polaco, alemán…quizás sueco. De por ahí tenia que ser con ese acento que casi ni se le entendía. Empezo a hacerme una serie de preguntas. Estaba yo sentada en medio, mi madre a mi derecha y mi abuela a la izquierda. Me preguntó primero que cuando se me había ido mi última regla. Me reí en su cara. Yo AÚN tenía la bendita regla. No se me había ido, ese era el gran problema. Un par de minutos después me mandaron a un baño minúsculo a quitarme la ropa interior y a ponerme una bata gris, feísima. Entre a otra habitación en la que había una camilla, me pusieron las piernas en dos apoyaderos que las mantenían en alto. Lo primero que hicieron fue una ecografía vaginal. Sí, me metieron un enorme aparato por todo el chichi. Lo primero que ese hombre dijo fue: “Bufff pero esto es grandito, ¿eh?”  No me pregunten que se veía en esa ecografía, ni en la que hicieron a continuación. Yo solo podía llorar y oir las cosas que estaban diciendo el ginecólogo, mi madre y mi abuela. En resumen, salí de allí sabiendo que tenia 29 semanas de embarazo, que sería un niño y que  con un poco de suerte algún matasano me practicaría un aborto con tantos meses de embarazo.
Te preguntarás como nunca me di cuenta. ¿Y la barriga? ¿Y mi querida menstruación? ¿Y todos esos cambios que tu cuerpo experimenta cuando te quedas embarazada? ¡PURAS PATRAÑAS! ¡Mentira todo! Aún hoy no sé porqué yo seguía con la regla y porque mi barriga comenzó a crecer de manera descomunal justo cuando me enteré. 
20.00  horas.
Llendo de camino a casa en el coche yo no paraba de leer la cantidad de papeles que me habían entregado en aquel extraño ginecólogo. Que sí nada de deporte, que sí nada de zapatos planos ni de altos tacones, que si nada de roja ajustada, solo ropa comoda. Una dieta equilibrada y las cientos de pastillas diarias que no me había tomado en cinco meses anteriores. También cómo no, veía las fotografías de ese pequeñin que estaba en mi barriga. Sí, una vez te das cuenta de lo hermoso que es, ya no puedes pensar de otra forma. A la entrada de mi casa, aun en el coche, mi abuela, mi madre y yo planeábamos el cómo contárselo a mi padre.
El plan era: mi abuela y yo huiríamos al cuarto del ordenador, mientras, mi madre le contaria la historia a mi padre. Después yo, con dos ovarios y un chiquillo en mi barriga saldría a hablar con el. La primera parte del plan fue estupendamente. Oí a mi padre chillar cientos de insultos, una cantidad descomunal de enfermedades de transmisión sexual  y como no, oí también lo decepcionado que estaba de que su hija no hubiera utilizado condón.  Una rápida conexión al tuenti me basto para darme cuenta de que tenia dos mensajes privados de Aday, dos simples comentarios que me hicieron sentir un vacio enorme. Me decía que qué tal iba mi dia, que qué pensaba hacer ese fin de semana y cosas por el estilo.  Le dije claramente que no me apetecía hablar, que lo más probable era que por problemas económicos tuviera que irme a vivir a Lanzarote.  No sé por qué, pero la pena que sentí de no poder contárselo y la vez la inmensas ganas de huir y no contárselo a nadie, se apoderaron de mí. Al cabo de cinco minutos mi madre con una voz cansada me llamo para que fuera al salón. Salí. Me puse encima de las piernas de mi padre, me dijo nervioso que saldríamos de esta, que fueran como fueran las cosas podríamos salir adelante.  En ese mismo momento en la tele salió un anuncio de pañales, comenzamos a reír y a llorar a la vez. Fue ahí, en ese mismo momento cuando mi padre lo hizo. Toco mi barriga por primera vez.    

lunes, 18 de junio de 2012

T.T

Intento estar mas delgada para el, entonces el me traba, entonces como, entonces engordo, después vomito de los nervios y vuelvo a comer por el hambre.
Solución: ninguna.
Resultado: obesidad y que el me mande a la mierda por una mas bonita.
chiquita gracia.



No entiendo porque siento tal desconfianza, se que me has dado razones para pensar que puede que este pasando, pero también me has echo entender que soy la única en tu vida.


No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

martes, 12 de junio de 2012








+Te amo.
-¿Hasta donde?
+Hasta Siempre.

domingo, 10 de junio de 2012

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Una sonrisa, un mundo. Un mundo, Mi mundo. Mi mundo, tú.
La razón de mi sonrisa = tú.
Queridos celos:
Os agradecería que no estuvierais incordiando cada vez que un simple "hola" de una guarrilla aparece en su tablón.
Sé que gracias a ustedes me doy cuenta de que aun le amo, pero hay otras formas de averiguarlo.
Por favor desapareced, y gracias por los daños ocasionados.

miércoles, 6 de junio de 2012

14.

"Y despreocúpate, quizá por cualquier parte nos veremos, puede ser un martes trece o un catorce de febrero."

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Alicia: ¿Cuanto tiempo es para siempre?
Conejo blanco: A veces, sólo un segundo.

El valor de las palabras.

Quizás nuestra relación no sea todo lo bonita que podría ser, ni nosotros todo lo felices que deberíamos... pero si hay algo que no cambio por nada del mundo es ese instante en el que tras una discusión me dices un "te amo".
Ese "te amo" lo valoro mas que ningún otro ¿sabes? es un te amo lleno de sentimientos, de rencores y como no, un te amo lleno de amor.
Sé que ese te amo engloba ese "para siempre" que ya no me dices, ese "voy a ser el padre de tus hijos y punto" que una vez me dijiste, esas cientos de miradas que me dedicabas por los pasillos cuando eramos nada. Sé también que ese "te amo" es la segunda, tercera, cuarta, quinta y sexta oportunidad que me das para hacerte la persona mas feliz de este planeta, o al menos para intentarlo,
Sé como no, que al igual que yo no quieres estar sin mi, y esos "adiós"  llenos de rabia que me sueltas en medio de una pelea, de alguna forma u otra también quieren decir te amo...No sabría como definirlo, podría ser "me despido de ti con rabia porque me has echo enfadar como solo me hace rabiar la persona que mas amo en este planeta". Si. Es probable que ese "adiós" también signifique te amo.
Porque creas o no, al menos así lo siento, desde que estoy contigo todo significa te amo, desde el primer "hola", hasta el ultimo punto del "buenas noches mi vida".  TODO, desde la pequeña sonrisa entre besos hasta esa mordida en el cachete que me das cuando te digo que eres un tontito.
Que raro es todo cuando estas enamorado ¿verdad? vivimos en un constante cambio, como si fuera una montaña rusa, estamos en el cielo y de repente, en cuestión de segundos, con tan solo unas palabras, nos encontramos al borde del suelo.
Siempre he dicho que las palabras no tienen valor, hasta que alguien se lo da, y en este caso, eres tu el que le da valor a mis palabras.
Eres tú el que hace que cada día mis "te amo" signifiquen mas que el día anterior.
Así que ya lo sabes, quedate siempre conmigo, dandole valor a mis palabras y sentido a los latidos de mi corazón.

Otro día más.

Otro día mas amando con las mismas ganas, luchando con las mismas fuerzas, sonriendo con la misma gracia.
Otro día mas en el que los problemas se sirven de primer plato y las reconciliaciones no llegan hasta el desayuno del siguiente día.
Otro día mas gritando sentimientos, revolucionando corazones y cambiando miradas.
Otro día mas, como no, los días pasan. Y aunque las cosas no vayan del todo bien, siempre quedará mañana.
Otro día mas aprendiendo que el reflexionar esta de mas, pero que el cambiar muchas veces esta de menos.
Otro día mas en el que los te amo no se dicen a la ligera y las sonrisas mas que sobrar, desesperan.
Otro día mas en el que abrazos no se dan ni uno, pero palabras feas se dicen mas de dos.
Otro día  mas en el que ser felices queda grande, y nuestro amor cada día mas pequeño.
Otro día mas en el que el "para siempre" no aparece, y el "nunca más" tan solo llueve.
Otro día mas en el que el futuro se ve cada día mas gris y el presente a la vez más negro.
Otro día mas en el que no hay un "buenas noches" antes de soñar, y más que soñar se anhela el dia en que soñabas.
Otro día mas, los días siguen, y así como siguen, se acaban.


jueves, 10 de mayo de 2012


Que rara es la vida, antes no tenia nada que contarte y sin embargo no había día que no te escribiera. Quizás te contaba el cosquilleo que sentía cuando el que creía mi príncipe azul me miraba por los pasillos, quizás te hablaba de los buenos momentos que pasaba con alguna amiga, o de las estupendas noches que pasaba en vela imaginando esos sueños que deseo algún día cumplir.
Lo raro es que, esos días tan normales y corrientes entre sonrisas y lágrimas me hacían escribir cientos de palabras que no querían decir nada. Ahora tengo tanto que contaros, que no sé ni por dónde empezar…
Pensé que tantas cosas vividas me darían esas ganas que necesito de contaros con pelos y señales lo feliz y lo triste que me he sentido en estos meses, pero lo mas extraño es que no tengo ni las minimas ganas  de contaros nada, me apetece guardármelo para mi y no contarle a nadie lo sola que me ví en aquellas noches de hospital y lo sola que me siento ahora mismo sin ella…
Me hace gracia cuando la gente me dice “Pense que ya lo habías superado” y no me queda otra que decirles que han pensado mal.
Creo que hasta ahora no había escrito nada, porque tenía miedo a enfrentarme a la realidad. Creo que sigo teniendo miedo de que las verdades se apoderen de mi. Y si, tengo miedo también, de darme cuenta que la echo de menos… que me encantaba quedarme noches en vela notando como se movia, sintiendo esas pataditas que rara vez me daba…
Que cruel es la vida, tan pronto te da algo y tan pronto te lo arrebata.
Muchas veces intento engañarme y decirme que las cosas así están mejor. Pero no es así, me miento una y otra vez luchando por salir adelante y que la gente me vea felíz. Sí, al final siempre es eso por lo que vivo, por ver sonreir a los demás.
Me pongo a pensar en una vida con ella y no  veo nada malo, al menos no veo que las cosas estuvieran peor de lo que están ahora….quizás ella me hubiera dado la felicidad que muchas veces me falta.
Es probable que tú, querido amigo, no entiendas de que te hablo…pues nunca has oído los latidos de alguien que esta dentro de ti., nunca has esbozado una sonrisa al sentir  lo que tu creías que sería una patada de un futuro futbolista, pero que al final resulto ser una patada de una nena mimosa que solo quería salir…
Aguantó hasta el último momento, ¿sabes?
Recuerdo que la ultima vez que la vi pude ver su pequeño corazón latir. Latia con fuerza, con ganas de seguir. En ese momento, mi madre recuerdo que me dijo “Como sea como tu, tendremos Verónica para rato, saldrá adelante, a comerse el mundo, como su madre”. Pero un medico cortó aquel punto y seguido que intentaba hacer mi madre, convirtiéndolo en un punto final. Me quito todas las ilusiones que me quedaban, fue tajante y me dijo que lo mejor era acabar con este sufrimiento.
Volví a la habitación con lagrimas en la cara, algo que no se puede ver muy amenudo.
Es increíble como unas palabras pueden doler tanto…creo que nada me había dolido tanto.
Sentado al lado de la cama de la habitación, estaba la persona que me había prometido un mundo de tres, que me había jurado un para siempre. El dueño de mis días y de mis noches, el culpable quizás de que ahora sin ella, yo quiera seguir adelante. Recuerdo que fue fuerte, que me miro a los ojos y me vio llorar sin derrumbarse. Siendo el niño grande que me dio fuerzas para afrontar aquello de la mejor forma posible.
Pasaron los días, y así como dolorosas fueron las palabras, doloroso fue el momento en que nunca llego a respirar, ni a reir, ni a llorar.
 Lo siento si no entro en detalles, pero hablar de estas cosas duele…
Creo que para no haberte contado nada en muchos meses, te he hecho un resumen estupendo de mis últimos meses en los que más que reír, he llorado.
Muchísimos besos querido amigo.
Te da un saludo, la madre de una niña que nunca llego a crecer.

martes, 28 de febrero de 2012

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Querido Tauro cabezota:
Te quiero.
Si, empiezo así, directamente, diciéndolo tan claro como lo siento.
He de contarte que.. después de tanto tiempo he vuelto.
Vuelvo un poco mas sola que antes, vuelvo con ganas de amanecer y ver tu boca a mi lado, gritándome en silencio que te de todos los besos que un día te dí.
Quizas vuelvo un poco apagada, sin fuerzas.. sin ganas, pero estoy aquí, de nuevo, solo por encontrar a la yo que un dia perdí.
Tengo demasiado que contarte, tantas sonrisas que describirte, tantas caricias que resaltarte, tantas lagrimas que derramar…
Tengo que admitir  que no se por donde empezar…si por aquel día que te conocí o por aquel en que no te vi más.
Desde un principio estaba dispuesta a todo, a darte lo que necesitaras, lo que quisieras, sin importar el modo.
Puede que mi fallo sea estar ahí, para ti, cada dia y cada noche. Esperando la señal, buscando la palabra que me de la fuerza para seguir.
Te soy sincera, no se como continuar…Me faltas tú. Con tu dulce sonrisa y tus ricas ganas de besar. Me faltan tus miradas en medio de un beso, me faltan tus abrazos, que me llenan, me faltan tus te quiero…esos que un día perdí.
Creo que ya sabes lo que quiero decir, quiero explicarte con palabras lo que con besos en mis sueños te cuento. Quiero pedir tardes a tu lado y mañanas contigo. Quiero darte madrugadas llenas de te amos y la seguridad de que mañana seguiré aquí. Intentando una vez mas enamorarte, intentando demostrarte que el amor también existe y que en la vida se puede ser feliz.

Muchos besos, una Cáncer soñadora.