domingo, 24 de noviembre de 2013
Asquerosamente muerta.
Tengo tantas ganas de desaparecer, hacía tiempo que no me sentía tan vacía, vacía de ganas, de risas, vacía de sentimientos, vacía de mi, de mi esencia, de tí, vacía de todo lo que provocabas, y con ganas de huir de todo lo que ahora provocas. Ganas de huir de la ausencia de nosotros, que ahora ya no somos, ganas de desconectar de tener valor para salir corriendo sin miedo a mirar atrás, aún sabiendo que no estarás ahí para verme marchar. Ojalá algún día, cuando vuelva, ya no te eche tanto en falta, ya no recuerde el sonido de tu risa, y tampoco me emborrache con el fin de decirte todo lo que siento con la excusa de que el culpable era el alcohol. Ojalá regrese viva, viva con ganas de ser feliz. Espero que todo suceda a mi favor de una vez, que aunque sea por un solo momento, no me duela recordarte tras tropezar con una piedra que no eras tu. Espero, de corazón volver a verme con los ojos con los que te miraba, dulce, cariñoso y mío. Mirarme al espejo, y aceptar de una vez que no pudo ser, pero que yo sigo siendo, quizás no la misma de antes, más tacaña y desconfiada, menos ilusionada y un poco más ilusa, pero yo, con mi sonrisa siempre puesta y estas ganas de tirar para adelante que ahora me faltan.
Unas veces tan feliz y otras en las que te recuerdo y no puedo parar de pensar en que es lo que salió mal, que fallo cometí para no poder tenerte conmigo todo el tiempo que realmente quería.
Te necesitaba ¿sabes? Quizás aún te necesito y eso es lo que me pasa, que sin tí, sin nosotros, me siento asquerosamente muerta.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)