jueves, 11 de julio de 2013

C.3.-
Sábado 10. Domingo 11. Marzo de 2012.
Esos días fueron una autentica locura. Por un lado poco a poco toda mi familia iba enterándose de la noticia. Que si abuelos, tios, primos cercanos, etc. Así el notición iba rulando por toda la isla, como si de una botella de vodka en un botellón se tratara. Tuve mas  visitas en ese fin de semana que en el resto del año, todos querían saber que iba a hacer, porque había pasado y como no, todos querían decirme lo loca que estaba por haber dejado que eso ocurriera. En ese fin de semana en mi casa, se visitaron mas de 50 paginas webs donde solo se hablaba del aborto, de hasta cuantas semanas estaba permitido y como no, de cuanto era el precio que costaba aquella intervención. Si les digo la verdad, cada hora me decían algo distinto.  “Que sí, que puedes abortar”; “Pues, siento decírtelo pero con tantos meses no se puede hacer esa operación.” Despues de oir tanto, me hice a la idea de que iba a ser madre. Quieras o no poco a poco la vena maternal  sale y lo único que se te ocurre es empezar a pensar nombres, colores de habitación, tipo de carrito... ¿Y el padre? Buena pregunta.   No quiero nombrarlo en esta historia, aún no.  Yo lo menos que quería en esos momentos era pensar en el. Sólo tenia a Aday en la cabeza. ¿Qué pasaría cuando se lo dijera? ¿Pasaría de mi? Mi madre y yo hablamos claro sobre ese tema. Tenía que contárselo cuanto antes, tenía que dejar de hacerme ilusiones, ningún chico de diecisiete años estaría dispuesto a hacerse cargo del bombo de otro. Hablando de Aday; ese finde también hablamos, nos dijimos cosas preciosas el uno al otro. El me decía que por mi se comeria toda la arena de una playa, y yo solo podía decirle que en algún momento, dentro de mucho, cuando volviera de Lanzarote podríamos ser grandísimos amigos. Dejandole claro, la palabra amigos. ¿Mi via de escape?: Iba a irme a Lanzarote con mi madre, no se lo contaria a nadie y volveria a Tenerife con un hermano precioso.  Suena a locura, de ahí que nunca me haya ido a Lanzarote y mucho menos lo haya mantenido en secreto.

Lunes 12 de Marzo.
La noche anterior le había dicho a mi mejor amiga que viniera a mi casa, yo no podía ir al instituto, tenia un embarazo de alto riesgo, pero claro, eso ella no lo sabia. Era el dia en el que tenia que contárselo. Llego a las 8.45 de la mañana, le abrimos mi madre y yo la puerta, ella se fue directamente al coche a contarle el chisme a la madre de Marta, yo me quede inmóvil, me puse muy nerviosa y se lo solte. Estoy embarazada, le dije. Ella empezó a llorar. Yo la acompañe. Estábamos las dos llorando y fundidas en un abrazo cuando mi madre nos dijo de entrar a mi casa. A lo largo de la mañana, tras lagrimas, decisiones y muchas comederas de cabeza ella lo hizo. Marta, con los ovarios que a mi me faltaron llamo al “padre” del niño. Cogió su teléfono, marco su numero y se lo dijo. El no nos creyo, hacia tres meses que no hablaba ni media palabra con el. Nos llamo zorras, nos dijo que esas bromas no se hacían, que me dejara de estupideces y que madurara de una vez. Yo le dije que si quería hablar con mi madre para ver si era verdad, en cero coma le pase el teléfono, mi madre se lo conto. El me dijo que tenia que hablarlo con sus padres y que ya recibiríamos una llamada por su parte.  A los pocos minutos me decidí, se lo iba a contar a Aday.  Aún hoy, mientras lo escribo siento esos nervios que sentí cuando se lo conté. Supongo que sus ojos siguen teniendo el mismo efecto en mi.  Recuerdo perfectamente la conversación:
-Aday, cielo.. siento no ser lo que esperabas, sé que después de esto me miraras con otros ojos. Sé que no vas a querer verme jamás y es comprensible. Solo espero que encuentres a una chica que te quiera como te mereces.
+Marty…¿que pasa? Me estas asustando…
-Estoy embarazada, Aday. De cinco meses.
+Ah, ¿y? Pensé que era otra cosa. Yo estoy aquí, estaré siempre aquí para lo que necesites. Me importas, ¿vale?
El resto de la conversación no la recuerdo, el shock del momento se apoderó de mi y no recuerdo que paso después. Sé que estáis pensando lo mismo que yo: ¡Este chico esta de coca como mínimo! Creeme si te digo que a esas alturas a  mi, ya me había enamorado.
A las tres de la tarde recibimos una llamada, era la madre del que no se puede nombrar. Nos decía que sobre las 6 estuvieramos en un ginecólogo donde la doctora era amiga suya. Querían asegurarse de que ya no se podía abortar. Si te digo que NADIE, NUNCA me había dado tanto asco, ¿me crees?
Fue una tarde muy extraña, me encontré con la familia monster. El hijo gilipollas, la madre satanica y el típico padre que de bueno es tonto. Chiquitos tres, allí solo faltaba la hermana, que para colmo era rubia.
Tras otra ecografía en la que se reiteró aquello de que yo ya no podía abortar, la madre intento convencer a la mia de llevarme a Londres a hacerlo. Mi madre se rio de ella en su cara. Les dijimos que de ellos no queríamos ni la hora, así con una sonrisa en la cara y un bebe en mi barriga me despedí del gilipollas que no quiso saber nada del tema. Nada de nada. Ni si era niña, si era niño, si se iba a llamar Pepe, o Juan. NADA. No quería volver a verme ni a mi, ni a mi hijo en la vida.
Por cierto, esa tarde recibi una noticia que me alegro el dia. Iba a ser madre de una niña. Si, de una niña. En la anterior ecografía me habían dicho que era un niño, ¿te acuerdas? Pues no, el doctor chiflado se equivocó.
Ahora sonreirás y pensarás: Verónica.

Martes 13 de Marzo del 2012.
¿Te soy sincera? Ni recuerdo que hice, ni que paso. Creo que fui a un ginecólogo privado, o a preguntar sobre los papeles de la custodia de la niña. Por si algún dia llegaba aquel subnormal con aires de padre protector y quería quitármela.
Este día podría pasarlo por alto perfectamente. Creeme si te digo que el dia siguiente si fue un verdadero espectáculo.

Miercoles 14 de Marzo del 2012.

Ese día me desperté con un nudo en la garganta. Tenía que ir al instituto a hablar con directores y profesores sobre el bebe que venia en camino y sobre como podría no perder el curso. Sabía que tendría que dar demasiadas explicaciones. Sabía que las miradas acabarían conmigo y que como no, los comentarios me dolerían en lo­ más profundo del alma.
Estaba totalmente equivocada. Eso fueron solo los veinte primeros minutos. De resto me sentí como en casa.
Llegue. Nada más bajarme del coche y tras despedirme de mi madre le conte a una muy buena amiga mia lo que estaba pasando. Se emociono de tal manera que lloró. Recuerdo que a los pocos minutos mire hacia un lado y allí estaba él, Aday, entrando al instituto. Otra vez el nudito en la garganta. Aunque esta vez las mariposas en el estomago también se apoderaron de mi. Tengo que dejarte claro que no sé si eran mariposas o eran patadas, pero fuera lo que fuese lo había provocado el.
A primera hora tocaba Historia de España. Bonita asignatura. En un mundo paralelo, claro. Lucifer. Sí. Ella era la que amargaba todos mis miércoles a primera hora. Nunca había odiado tanto a ninguna profesora. Que por cierto, es rubia.
Recuerdo que me sente en la ultima fila, al lado de Marta, que lo único que hacia era sonreírme, de los nervios, supongo. Hubo un momento en la clase en la que un par de lagrimas salieron de mis ojos. Claro, como no, mi mejor amiga con un toquecito en el codo seguido de una sonrisa me hizo sonreir y así deje de llorar.
A continuación los gritos de Lucifer diciendo que me fuera de clase y que dejara ya tantas risas y fiestas me dejo aún más echa polvo.
Pasaron un par de cosas a continuación, pero no quiero ni tan siquiera recordar el mosqueo que me cogí. Al final acabe con una amonestación y expulsada de clase.
Lo gracioso fue su contesta cuando le conté lo del embarazo. Me dijo: “todos tenemos problemas.” Cogió sus cosas y se fue.
El día paso con la mayor normalidad posible, dentro de lo que cabe no todos los días hay una chica embarazada en el instituto.Entre las preguntas de la gente, las malas caras y las lagrimas llego el momento clave.
Marta y yo nos disponíamos a sacar fotocopias cuando alguien me toco el hombro, me giré y era el. Si, acabo de sentir los nervios que sentí entonces. No se como paso todo que al final acabamos fundidos en un abrazo que duró al menos unos 30 laaaaargos segundos. Me hubiera quedado en sus brazos toda la vida, si te digo la verdad.
La mañana transcurrió y llego la ultima hora de clase.  Ahí hablé con mi profesora de historia del arte y le comente lo que pasaba, ella con todo su corazón me dijo que era fuerte y que podría con esto y con más. Su apoyo me subió muchísimo la moral.  Esa hora hablé con Aday y le dije que me viniera a buscar por fuera de clase. Al acabar la hora, allí estaba, puntual. Con una sonrisa nerviosa. Y más nervioso se puso después porque nada mas verle..le besé. Creo que el mundo se paro en ese momento, quizás fueron cosas mias, aunque creo que a el también le paso. Fue un beso con velocidad y fuerza. Si no preguntale a el, veras que te dice exactamente lo mismo que te digo yo.
Nuestro segundo beso fue a los pocos minutos, cuando llegamos a la parada de guaguas del instituto, allí nos despedimos. Tampoco sé como saque fuerzas para hacerlo. Supongo que las hormonas estaban tan revolucionadas que directamente me lancé. Después de eso una sonrisa de oreja a o reja me termino de cautivar.
Nada más llegar al coche tuve que contarle con pelos y señales a mi madre que significaba ese beso que acababa de ver en primer plano. ¿Te digo algo? Es algo que solo ella y yo sabemos. Contándole lo que había pasado: lloré.
Dicen que cuando llega lo sabes. Pues desde ese día supe que había llegado, que el era para mi. Aún hoy me doy cuenta de que no soy nada sin el. Es el, el que me prometió ciegamente un mundo de tres, sin pensar en nada ni en nadie. Es el, el que me apoyo como solo las mejores personas hacen. Tú que estarás leyendo esto quizás ni tan siquiera estas sintiendo el amor que estoy sintiendo yo al escribir estas palabras y tan solo recordarle.  Gracias a el fui todo lo fuerte que podía ser, gracias a el tire para adelante. Se lo agradeceré toda la vida, creeme.


P.D. Para aquellas personas que me lean, decirles que me es imposile terminar esta historia, que prefiero dejarla aquí, recordando lo que fue y sin contarles lo que es. Pues un año y 131 días después estoy sin las dos personas a las que mas he amado en mi vida. 
Decirles que aprovechen cada instante como si fuera el ultimo, que lo disfruten al lado de las personas que quieren, porque cuando te das cuenta, ya es demasiado tarde para vivir y solo se puede recordar.

                                 
Deje de quererme a mi, por amarte un poco más a ti.
Te amaría aunque fuera lo último que hiciera en el mundo.